El domingo pasado el programa semanal de Salvados dedicó la jornada a la educación poniendo a conversar a padres y profesores varios temas que están en debate social continuamente: la sobreprotección y los deberes. Después de verlo y confirmando las sospechas que yo tenía, hay gustos para todos los colores y además me he quedado con algunas dudas a las que no le encuentro una explicación lógica.

Del programa se desprende que los padres de hoy en día sobreprotegen a sus hijos. Mi opinión es que si, se les sobreprotege y mucho, con el único fin de que lleguen a donde tienen que llegar sin problemas. Yo me pregunto ¿A dónde tienen que llegar? ¿Qué problemas debe no conocer? ¿Por qué hoy en día no se puede tener problemas? ¿Sabes a donde va a llegar tu hijo en un futuro? Seguramente no, entonces ¿Por qué tanta presión? No sorprendo a nadie diciendo que las personas debemos encontrarnos con problemas y los niños también. Si lo sé, tener un problema da muchos problemas, y dolores de cabeza y angustia y si el problema o las dudas las tiene tu hijo, pues es normal que como padre sufras, pero le hace enfrentarse a las cosas que le pasan. Los problemas, nos hacen madurar y nos hacen aprender y crecer, sobre todo si no podemos solucionar el problema. Porque como siempre, de las cosas buenas se disfruta y de las cosas malas se aprende. Todo es crecimiento, cosa que no les viene mal a los niños. ¿Cuál es el lado negativo de que aprendan y afronten que lo que les pasa a ellos, tienen que solucionarlo ellos? No le veo lado negativo. Por mucho que los padres queráis sobreproteger al pequeño, eso no va a librarlo de vivir ¿No es mejor que esté preparado?

Otro de los temas del que discuten padres y profesores en el debate de Salvados es el más que famoso tema de los deberes. ¿Tiene que haber deberes? Y si quieres una respuesta clara por mi parte, no sé qué contestar. Una cosa está clara, dos horas de deberes diarias además de las horas de escuela son excesivas y ejercen un nivel de presión innecesario en los niños que muchas veces todavía son pequeños. Esto hace que los padres sientan lastima (si si tal como lo digo, lastima) de sus hijos y los ayuden más de la cuenta o les hagan los deberes casi ellos, con el fin de que vayan más rápido, incluso se vuelven más permisivos con ellos permitiendo saltarse normas, para compensar el mal rato que ha pasado haciendo deberes. Sé que podéis pensar que esto que estoy diciendo es un poco exagerado, o que vosotros no lo hacéis (porque todo el mundo en su casa es perfecto) pero os aseguro que todas estas situaciones son muy comunes en la mayoría de hogares familiares. Los deberes, en este caso, no sirven de nada bueno.

 Pero por otro  lado los deberes (sin ser excesivos) tienen cosas positivas, el hecho de que los niños se hagan responsables de sus tareas, que se acostumbren a tener una rutina y que sepan manejar una agenda y que se comprometan a hacer las cosas cuando toca, les viene muy bien a nivel de amueblar sus cabecitas. La realidad es la que es, cuando crecemos todos tenemos obligaciones, rutina, trabajo, tareas y recados. Si enseñamos a los niños a ser independientes, organizados y responsables tendrán mucho ganado, mucho más que si saben hacer divisiones o raíces cuadradas.

¿Tú que piensas?